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| 12-08-2007 |
| Maltería Safac : Rincón con historia, y futuro |
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La reciente compra de la Maltería Safac reactualizó el debate sobre la preservación del patrimonio urbano y arquitectónico.
El conjunto de edificios que comprenden lo que fuera la Maltería Safac y su contiguo perteneciente a la firma Agroexport fueron declarados por el Concejo Municipal, en julio de 2000, patrimonio arquitectónico, urbano e histórico de la ciudad, dado que pertenecieron a la ex Fábrica Refinería Argentina de Azúcar.
El proyecto en tal sentido había sido presentado por la concejala Daniela León, a quien habían acompañado sus entonces pares del radicalismo María Cristina Usandizaga y Rafael Ielpi.
Efectivamente, ese conjunto edilicio tiene una rica historia que se remonta al 14 de noviembre de 1887, cuando Otto Grieben, en representación de la Refinería Argentina SA, compra a Hernán Schlieper dos terrenos sobre la barranca del río Paraná.
En 1888 se inician los trabajos de construcción de la fábrica que finalizan a fines de 1889, cuando se pone en funcionamiento la refinería.
A mediados de 1889 había regresado de Europa el ingeniero Adolfo Geiger, con las máquinas para la refinación del azúcar, las que fueron instaladas por un técnico también de origen alemán, Fernando Kessler.
En tanto, entre 1890 y 1891 se incorpora la producción de alcohol de caña destilada originada a partir de la melaza. Es también en esa época cuando los empresarios deciden adquirir más máquinas y así llevar la producción a 100 toneladas diarias.
Una nueva incorporación se registra en 1892, donde se aumenta la cantidad de azúcar elaborada a 106 toneladas diarias y se comienza a fabricar negro de humo animal, un material que anteriormente se importaba. Es también en 1892 cuando se construye un nuevo galpón.
Posteriormente, en 1895 se amplían los edificios y se incorpora nueva maquinaria para reemplazar la escasez de mano de obra, originada en las epidemias de cólera que azotaron por entonces la región.
Se registra otro avance en 1903 cuando se comienza a producir melaza como forraje para pastoreo. Un año después se desmantela la destilería de alcohol.
Hacia fines de 1905 se adquieren a uno de los integrantes del directorio de la empresa, Manuel Arijón, tres terrenos contiguos al de la refinería. Se construyen en dichos predios depósitos, un nuevo ingreso para el ferrocarril y barracas para las familias de los obreros que se desempeñaban en la misma.
Un nuevo terreno se adquiere también a Arijón, en 1906. Al llegar el año 1909 el directorio de la entonces Refinería de Azúcar decide duplicar la producción, que pasa de 65 mil a 110 mil toneladas anuales.
Modernización
En 1913 adquieren equipos para la elaboración de terrones de azúcar y se modernizan las máquinas centrifugadoras. También por intermedio de créditos internacionales adquieren tres depósitos que hasta entonces alquilaban en la zona de las actuales avenidas de las Tres Vías y Alberdi.
Dada la escasez de combustible en 1916 transforman los hornos para convertirlos y utilizarlos a leña.
Una gran expansión se da en 1919 cuando comienzan a fabricar –según lo narra la arquitecta Andrea Rodera en su trabajo El edificio de la ex Refinería Argentina de Azúcar– bolsas de yute para empaquetar azúcar. Es también en 1919 cuando se inicia la fabricación de almidón, glucosa, almíbar, nuevamente forraje, pegamento y tanino, actividad esta última que continúa hasta 1928.
En 1932 la empresa Refinería Argentina SA deja de producir, el predio es subdividido y un sector es adquirido por la entonces Junta Nacional de Granos, y en 1947 otro lo compra la firma Safac, del grupo Bemberg, que instala la Maltería Argentina, que comienza a funcionar varios años después, en 1953, tras ser reacondicionadas las instalaciones por la prestigiosa constructora Candia y Compañía. Adopta como nombre Maltería Rosario.
En 1988 la Maltería deja de producir y en 1991 el tramo de las edificaciones que pertenecían a la Junta Nacional de Granos son vendidas a la firma Agroexport, pese a la oposición de la Municipalidad.
Algunos años atrás el edificio que ocupaba la Maltería volvió a cobrar vida cuando Cordic realizó su tradicional Vidriera en las viejas instalaciones, y allí quienes concurrieron pudieron disfrutar de la vista del río, algo que podrá volver a materializarse dado que el proyecto urbanístico contempla, precisamente, un paseo abierto al público sobre la zona costera. Fuente Diario El Ciudadano
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| www.elciudadano.net/A-EDICIONES%20ANTERIORES/ED12-08-07/10.htm |
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